Ya está. La puerta se cerró. Dentro de ese espacio Santo se lleva la eternidad una historia más de las tantas que su silencio archiva solo en las memorias de quienes recuerdan. Paradójicos detalles de los humanos es aquel por el que se va y se lleva su verdadero nombre escondido. En el mármol solo quedará un simple "FRANCISCUS".
Mientras tanto y de este lado van quedando a los costados los compromisos y las responsabilidades. Algunos bendicen, otros suspiran aliviados. Aparecen los intérpretes que siempre hicieron silencio en un intento por querer lavar los pies a quien en verdad era el que les lavaba. El servidor es servido en un verdadero acto de respeto y malvadas hipocresías. Están ambos al igual que en el Calvario. Uno a cada lado.
Agolpados por querer estar primeros. Por suponer que la FE puede aparecer "retocada en una foto". Convencidos y arrepentidos. Hay de todo.
El Papa Argentino, Francisco "el del fin del mundo". El que no llegó a entender en su rebeldía Jesuita que todo se podía mezclar con todo. Que "el guiso" era para pobres y ricos y la semántica mal entendida podía llevarlo a trastocar su verdad de Iglesia. La "Justicia Social" es la bandera de la doctrina del catolicismo. Bien entendida. Un gesto.
La "otra", la que se robaron como frase de un pueblo y se la adoctrinaron como mentira política no nos pertenece a todos sino más bien a quienes tienen esa maniática idea de "llevarse" todo. Y cuando afirmo TODO, es TODO.
Y cuando creíamos que el despilfarro ideológico se estaba extinguiendo resurge de entre las cenizas un cordero con piel de león que en definitiva huele a más de lo mismo. Un "imbécil" que se atrevió a "imbecilar" al propio Papa. Que lo catalogó como "representante del Maligno en la Tierra" y hoy logró la primera fila para ni siquiera verlo muerto.
¿Se puede gobernar un país habiendo llegado tan abajo?
Tal vez obtuvo el perdón. El "hombre" del Vaticano ya no está más. La historia perpetuará sus frases y la "única fuerza del cielo" juzgará a quien aún sigue creyendo estar "iluminado".