Sería absurdo hacer una crónica periodística sobre un periodista que probó todo. Todos los estilos, todas las formas, todas las palabras. Probó y realizó todo lo que en periodismo no se podía hacer. Irreverente. Insultador como pocos. Y ahí avanzaba. Si te decía “acompañame a la guerra” no podías negarte, porque en el fondo te estaba proponiendo la experiencia de tu vida.
Podés estar de acuerdo o no. Pensó para arriba, luego para abajo. Pensó para un lado y para el otro, pero cuando le dijeron “vos cambiaste…” respondió: “Si yo me cruzo con vos y hace treinta años que no nos vemos y vos me decís que -estoy igual- mi vida no sirvió para nada…”
Desafió a todos y a todo. Fue de entre tantas genialidades de la expresión quién aplicó una sola palabra que quedó grabada a fuego en la política y la sociedad argentina: La Grieta.
Por si no se enteró, se murió Lanata. Un periodista, un editor, un escritor… Se murió y nos sorprendió a todos. Como él sabía que se podía.
Chau “gordo”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario