Por estas horas parece que el Presidente estaría sufriendo el síndrome del “Rey desnudo”. ¿Porqué esta mención…? Porque Milei está tomando velocidad de decisión que en la jerga aeronáutica se conoce como “V1”, situación en la cual un avión durante su carrera de despegue llega a la velocidad en donde no hay espacio en la pista para frenar por lo que debe “mandarse al aire”. Sin duda es una de las situaciones límite durante un decolaje.
Qué estaría explicando esta observación es ni más ni menos que su ya cuasi pública actitud de independizarse de todos y todas incluido el PRO, parte del Radicalismo y algún otro perejil que quedó de rezago del ajetreado 2024.
Javier Milei, que a todas luces demostró una amplia capacidad para manejar con éxito la cuestión económica y que le posibilitó también comenzar con esta idea de querer volar solo, ahora redobla su propia apuesta ya no solo de ir por más sino que nos refresca una vieja y dolorosa frase pronunciada por una delincuente allá por el 2011 de “ir por todo”. Y entonces los colores y olores comienzan a confundirse y a parecerse más a lo que cuestionó y criticó en su primera campaña: LA CASTA. Yo tendría cuidado…
¿Está LLA en condiciones de “cancherear” tanto? Porque cuando baja la espuma vamos descubriendo el verdadero color de la cerveza y lo que voy descubriendo casi sin querer (nadie puede dudar el apoyo al gobierno desde este blog) es que no solo viene “turbia” (que demostraría cierta artesanía en su origen) sino que está ácida y esto ya estaría indicando un grado importante de “contaminación”. ¿Con alguna bacteria extraña…? No… con LA CASTA.
Y le doy algunos ejemplos que ya a muchos nos están haciendo “titubear”. El despotismo Mileista va tomando cierto tufillo de aquellos que siempre suelen transitar por la calle 25 de Mayo. La vieja SIDE y las demás siglas devenidas por quienes intentaron ponerle al lobo piel de cordero parece no perder las mañas. El “triángulo de hierro” tiene mucho que ver en esto, especialmente cuando quien conecta los cables es Santiago Caputo. Un joven que rápidamente aprovecho “las artes de operar” en este caso acompañado y acariciado nada menos que por Karina Milei, sin lugar a dudas una mujer de confianza del Presidente. Es la hermana.
Le dejo algunas inquietudes para analizar más adelante como para darle la opción al gobierno de comprender, rectificar y hasta pedir disculpas (en lo personal creo que el primero debería ser Mauricio Macri).
Andrés Vazquez director de la DGI. Departamentos en Miami por valor de cuatro millones de dólares que no fueron declarados. Acá no funcionó el eyector.
Quiere a toda costa al Juez Lijo en la Corte, un juez que ya dio sobradas pruebas de lo que es capaz de hacer para proteger a Cristina Kirchner. Sigue apoyando.
El Senador Kueider, detenido por ahora en el Paraguay pero pasándola “tutti frutti” en su detención cinco estrellas por contrabandear “algunos dólares”. Kirchnerista converso a LLA. Silencio.
Ficha Limpia. El propio gobierno junto al kirchnerismo más “noble” no dio cuórum y por lo tanto no se trató ni mucho menos se sancionó esa ley fundamental para la transparencia legislativa. LLA silencio cómplice, situación que se agrava.
Si prestamos atención a los funcionarios de la Aduana, Ministerio de Economía y ARCA (ex AFIP) en su gran mayoría son Masistas. Sergio Masa fue quien nos llevó al desastre de diciembre 2023 y jamás nadie del gobierno, la justicia y la legislatura pidió una justificación y responsabilidad. Otro silencio cómplice de LLA.
Y en estos días le está tocando el turno a María Eugenia Talerico, vicepresidente de la UIF en la gestión de Macri a quien le están revoleando carpetazos por donde busquen. Todo tiene olor a “Santi”, solo que la inexperiencia hizo que cometiera un grave error al acusarla de haber sido vicepresidente de la AFIP. Un “lapsus” grave si no fuera que solo se dedican a ensuciar la cancha a través de sus cuentas X. LLA actúa como la CASTA.
Son solo algunas dudas que la realidad nos pone sobre un tablero político complicado. Esperemos que la cordura y la sensatez sepan llevar a buen puerto las decisiones del Presidente, porque cuando se sale de la economía suele embarrarse hasta el cuello. Que a él en lo personal no le importe no significa que a una parte de quienes observan desde el periodismo lo que está comenzando a pasar, genere las inquietudes de siempre.
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